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Plan Cacao México: un proyecto que suma agricultores en la producción

Avícola México

Un proyecto coordinado por la Universidad Veracruzana (UV) con productores de Veracruz y Oaxaca, en el que también participa la empresa Nestlé, busca generar alternativas para la producción de cacao y vainilla, con resultados que han superado las expectativas y posibilitan una segunda etapa del mismo.


Enrique Hipólito Romero, integrante del cuerpo académico (CA) en formación Manejo y Conservación de Recursos Bioculturales, detalló los avances de la iniciativa denominada “Rescate biocultural de sistemas agroforestales con especies de alto valor ecológico, económico y social”, que bajo convenio de colaboración la UV desarrolla con la compañía Nestlé de México, en el marco del Plan Cacao de México.

En el proyecto también participan la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el Instituto Tecnológico de Úrsulo Galván (ITUG) y el Instituto Tecnológico de Tuxtepec (ITT), así como agricultores de Papantla, Veracruz, y Cerro Camarón, Oaxaca.

“La Universidad Veracruzana representa el engranaje que ha permitido que todos estos actores, que son socios estratégicos en el proyecto, desarrollen sus actividades. Es un proyecto que está generando una cohesión generacional y proviene de los primeros trabajos de Del Amo efectuados en los años sesenta y setenta sobre restauración ecológica", comentó el investigador Romero.

El convenio de colaboración entre la UV y la empresa se firmó el 24 de septiembre de 2013, no obstante los trabajos comenzaron un año antes, como el mismo documento lo establece en una cláusula, ya que en 2012 hubo un acercamiento en Costa Rica y se planteó la necesidad de vinculación.

Como grupo de investigación replantearon, a través de estrategias de restauración ecológica productiva, cómo generar sistemas agroforestales que productivamente sean beneficiosos a los servicios ecosistémicos: captura de bióxido de carbono y preservación de la biodiversidad, conservación de suelos y captación de agua que también sean rentables para los hogares. Es decir, que les sea económicamente viable producir varias cosas en un mismo lugar y además que les motive a fomentar su cultura e identidad.

precios vainilla“Una situación real es que el campesino ya no quiere seguir siendo tal y mucho menos quiere que sus hijos se conviertan en campesinos; nosotros como biólogos estamos muy preocupados por la conservación y el manejo del germoplasma nativo como la vainilla y el cacao, pero no podemos motivar procesos de conservación si no fortalecemos los medios de subsistencia de los productores”. Señaló el académico.

En el convenio se aprobó montar dos parcelas experimentales con pequeños productores, sin embargo la empresa cuestionó si la diversificación de cultivo incrementaría la productividad. En alcance, los investigadores explicaron que la finalidad no era el aumento sino mejorar la rentabilidad en términos económicos, culturales, sociales y ecológicos.

Nestlé es el mayor comprador de cacao en México con el 30 por ciento de la producción nacional, pero éste sólo abastece 20 por ciento de lo que la empresa procesa, esto significa que la mayoría del cacao que utiliza para producir chocolate proviene de otros países, principalmente de África; en este sentido, su importación representa un gasto, que se suma al hecho de tener una calidad inferior al cacao mexicano.

Para comenzar la investigación, desde Tabasco se trajeron cuatro mil plántulas en un tráiler para las dos localidades, primero para Oaxaca y luego para Papantla, estas plántulas de cacao fueron cultivadas en vivero del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) que cumplen con las normas técnicas de la compañía.

El aporte de Nestlé proviene de su Plan Cacao México, mientras que el productor acepta su responsabilidad de cultivar y cuidar la planta durante cuatro años sin recibir apoyo económico, el compromiso de la UV es darle seguimiento. Para ello cada seis meses se entrega un informe de resultados a la empresa.
El investigador, Hipólito Romero, señaló que el proyecto es a largo plazo porque el cacao tarda de cuatro a cinco años para comenzar a producir. También calificó como muy valiosa la capacidad que han tenido todos los participantes del proyecto, pues creen que si cada uno hace la parte que le corresponde se pueden mejorar las condiciones del sector rural.

“Lo que estamos demostrando a partir de los resultados es que aun con pequeñas parcelas motivamos a que los productores sigan creyendo en su actividad, recuperar el conocimiento que ellos tienen; es un diálogo de conocimientos entre los campesinos, quienes tienen el conocimiento local, los técnicos de la empresa y nosotros, quienes hacemos una cohesión de los conocimientos, así como el seguimiento y evaluación de los sistemas. Lo que pretendemos, ahora que ya tenemos establecido el sistema agroforestal cacao y vainilla, es hacer difusión con los productores de la zona, pero lejos de plantearlo como la panacea, queremos decir que es una alternativa y que lo estamos demostrando en términos económicos, culturales, ecológicos.” Declaró el investigador.

El seguimiento que se ha realizado con la BUAP ha demostrado que en tan sólo dos años, de los cuatro que se tenían programados, se obtienen resultados y es posible que los productores puedan cultivar el cacao de plantas que tuvieron sus primeras floraciones, aunque hayan pasado unas cuantas semanas entre ambos procesos.

Se aislaron bacterias y hongos directos de la raíz de la planta para aplicar cepas de bacterias del laboratorio de la BUAP que aportan nutrientes. También se tomaron muestras de suelo para identificar nuevas cepas que estén relacionadas directamente con las plantas, porque existen estudios, que han demostrado que las plantas tienen la capacidad de seleccionar sus poblaciones bacterianas en el suelo, es decir, que emiten sustancias que controlan algunas y fomentan el crecimiento de otras que son beneficiosas para la obtención de nutrientes. Actualmente cuentan con cerca de 350 cepas potenciales para mejorar el cultivo de cacao y de vainilla.

La siguiente etapa de la investigación consistirá en aplicarles pruebas de rendimiento para la fijación del nitrógeno y el fosfato, posteriormente se harán pruebas en invernadero con la finalidad de crear un biofertilizante que mejore el cultivo de ambos productos. Estas plantas reciben diferentes tratamientos, el primero de ellos es con el biofertilizante de la BUAP, otra es el testigo, que no lleva biofertilizante y un tratamiento con fertilización química convencional, que recomienda la Nestlé.

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